Los frutos del amor

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Una mirada tierna es fruto del amor.
Una caricia oportuna es fruto del amor.
Esa palabra que calma, la mano que ayuda, el hombro que sostiene, son frutos del amor.

El amor que va creciendo en tu corazón cuando ayudas a un hermano, desde el lugar que tú puedas hacerlo, hace que te sientas pleno.

El regocijo que en tu pecho sientes cuando el amor inunda tu ser, es percibir a Dios.

Dios  es el amor supremo y cuantos más actos de amor surjan desde tu corazón mas te impregnarás de esa vibración que te acercará al Padre.